Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Durante los seis últimos meses he tenido ocasión de estudiar el carácter de los habitantes de estas provincias. Los gauchos, o campesinos, son muy superiores a los habitantes de las ciudades. Invariablemente, el gaucho es muy obsequioso, muy cortés, muy hospitalario; jamás he visto un caso de groserÃa o de inhospitalidad. Lleno de modestia cuando habla de él o de su paÃs, es al mismo tiempo atrevido y bravo. Por otra parte, se oye hablar constantemente de robos y homicidios, siendo la causa principal de estos últimos la costumbre de ir siempre armados de facón. Es deplorable pensar en el número de homicidios que son debidos a insignificantes querellas. Cada uno de los contendientes procura alcanzar a su rival en el rostro, mutilarle la nariz o dañarle los ojos; y la prueba de esto está en las horribles cicatrices que ostentan casi todos. Los delitos provienen naturalmente de las arraigadas costumbres de los gauchos por el juego y la bebida y de su incultura. Una vez, en Mercedes, pregunté a dos hombres que encontré por qué no trabajaban. "Los dÃas son muy largos", me respondió uno; y el otro contestó: "Soy demasiado pobre". Hay un número tan grande de caballos y tal profusión de alimentos que no se experimenta la necesidad de la industria. Además, el número de dÃas feriados es incalculable; también se cree que una empresa no ofrece algunas probabilidades de éxito sino en el caso de empezarla con la Luna en creciente; de tal forma que estas dos causas hacen perder la mitad del mes.
