Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Falconer refiere que a un indio se le entierra allí donde muere, pero que, más tarde, sus allegados acumulan sus huesos con todo cuidado para depositarlos cerca de la orilla del mar, cualquiera que sea la distancia que para eso deban recorrer. A mi juicio, se puede comprender el porqué de esa costumbre si se recuerda que antes de la introducción de los caballos en América, esos indios debían llevar poco más o menos el mismo género de vida que los actuales habitantes de Tierra del Fuego y, por consiguiente, vivirían por lo regular a orillas del mar. El ordinario perjuicio que hace desear dormir el sueño eterno donde reposan los antepasados, hace que los indios errantes conduzcan aún las partes menos perecederas de sus muertos a sus antiguos cementerios, junto a la costa.
(9 de enero de 1834)
