Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Las diferentes tribus no tienen ni gobierno ni jefe. Cada una de ellas está rodeada por otras tribus hostiles, que hablan dialectos diferentes. Están separadas unas de otras por un territorio neutral que se halla por completo desierto; la causa principal de sus guerras perpetuas parece ser la dificultad que experimentan para procurarse alimentos. El paÃs entero no es más que una enorme masa de peñascos, de elevadas colinas, de selvas inútiles, todo ello envuelto en nieblas perpetuas y atormentado por incesantes tempestades. Lo que pudiera llamarse tierra habitable se compone únicamente de las piedras del rÃo. Para encontrar sus alimentos, se ven obligados a andar errantes continuamente de un sitio a otro, y la costa es tan escarpada que no pueden cambiar de lugares sino por medio de sus miserables canoas. No pueden conocer las dulzuras del hogar doméstico y aun menos las del amor conyugal, porque el hombre no es sino el dueño brutal de su mujer, o más bien, de su esclava. ¿Qué acto más horrible ha sido jamás llevado a cabo que aquel de que Byron fue testigo en la costa occidental? ¡Éste vio a una desgraciada madre retirar el cadáver sangriento de su hijo, a quien el marido habÃa estrellado contra las rocas, porque el niño habÃa volcado un canastillo lleno de huevos de mar! Por otra parte, ¿qué hay en su existencia que pueda poner en juego las facultades intelectuales elevadas? ¿Qué necesidad tienen ellos de imaginación, de razón o de juicio? En efecto, no tienen que imaginar, comparar o decidir nada. Para arrancar de la roca un molusco no hay ni siquiera necesidad de emplear la astucia, la más Ãnfima facultad del espÃritu. En cierto modo, pueden compararse sus escasas facultades al instinto de los animales, ya que, efectivamente, esas facultades no se aprovechan de la experiencia. La canoa, la más ingeniosa de sus creaciones, continúa siendo primitiva, no ha hecho ningún progreso durante los últimos doscientos cincuenta años; para convencernos de ello no tenemos más que abrir los relatos de viaje de Drake.