Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Una considerable nevada en las montañas me impide, durante los dos últimos días de mi estancia allí, efectuar algunas interesantes excursiones. Trato de penetrar hasta un lago que los habitantes del país consideran como un brazo de mar, ignoro por qué causa. Durante una terrible sequía alguien propuso abrir un canal para llevar hasta la llanura el agua de ese lago; pero el cura, después de una larga consulta, declaró que la cosa era demasiado peligrosa, porque todo Chile quedaría inundado si, como generalmente se suponía, comunicaba el lago con el Pacífico. Ascendimos a una gran altura, pero nos perdimos en las nieves y no pudimos alcanzar tan asombroso lago; hubimos, pues, de retroceder en nuestro camino, mas no sin dificultades. Por un instante creí que perdíamos nuestros caballos, porque no disponíamos de ningún medio para juzgar el espesor de la capa de nieve, y los pobres animales no podían avanzar sino a saltos. A juzgar por el cielo cargado de nubes, una nueva tempestad de nieve se preparaba; y no dejamos de experimentar una gran satisfacción cuando llegamos a la casa de mi huésped. Apenas llegados, la tempestad se desencadenó con toda su violencia, y fue una fortuna para nosotros que no empezara tres horas antes.
(26 de agosto)
