Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo (1 de diciembre)
Hacemos rumbo a la isla de Lemuy. Estaba yo deseoso de visitar una supuesta mina de carbón; pero no era sino una capa de lignito de poco valor que se encuentra entre la arenisca (perteneciente de seguro a la época del terciario inferior) de que se componen estas islas. Llegados a Lemuy, tuvimos grandes trabajos para disponer nuestras tiendas, porque arribamos allí en el momento de una gran marea y los árboles tocaban casi la orilla misma del agua. En algunos instantes nos vimos rodeados de una multitud de indios de raza casi pura. Nuestra llegada les causó la mayor sorpresa y uno de ellos dijo a otro: "He aquí por qué hemos visto tantos papagayos últimamente; el cheucau (extraño pajarito con el pecho rojo que vive en las más espesas selvas y deja oír los más extraordinarios gritos) no ha gritado porque sí. ¡Tened cuidado!" Muy pronto nos pidieron que efectuáramos algunos trueques. Para ellos, el dinero tenía poco o ningún valor, pero deseaban sobre todo procurarse tabaco. Después de éste, el índigo es lo que tenía más valor, y luego, los pimientos, los trajes viejos y la pólvora. Desean procurarse esta última con un fin bien inocente: cada parroquia posee un fusil público y tienen necesidad de la pólvora para disparar salvas el día de la fiesta de su santo patrono y los días más señalados.