Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo En las partes centrales del archipiélago de las Chonos, a los 45° de latitud sur, las selvas tienen casi el mismo carácter que las que se extienden a lo largo de la costa durante más de 600 millas (965 kilómetros) hasta el cabo de Hornos. No se encuentran las gramíneas arborescentes de Chiloé; pero, por otra parte, el haya de Tierra del Fuego alcanza un desarrollo considerable y constituye una gran parte de la selva. Sin embargo, no reina tan exclusivamente como más lejos, al sur. Las plantas criptógamas encuentran aquí un clima que les conviene perfectamente. En el estrecho de Magallanes, como ya lo hice notar, el país parece ser demasiado frío y húmedo para que se desarrollen bien; pero en estas islas, en el interior de las selvas, la variedad de las especies de musgos, de líquenes y de pequeños helechos, así como su gran abundancia es cosa verdaderamente extraordinaria⁽¹³⁵⁾. En Tierra del Fuego los árboles no crecen sino en las laderas de las colinas, estando recubiertos todos los lugares llanos por una capa de turba; en Chiloé, al contrario, las más magníficas selvas están en los sitios llanos.
