Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La considerable diferencia que existe entre la vegetación de esos valles orientales y la de los de Chile no deja de extrañar mucho, porque el clima y la naturaleza del suelo son casi idénticos y la diferencia de longitud es insignificante. La misma observación puede aplicarse a los cuadrúpedos y, en grado algo menor, a las aves e insectos. Puedo citar como ejemplo el ratón; encontré, en efecto, trece especies de ratones en las costas del Atlántico y tan sólo cinco en las del Pacífico; y ni una sola de esas especies se parece. Sin embargo, hay que exceptuar de esa regla todas las especies que frecuentan habitual o accidentalmente las montañas elevadas y ciertas aves que se extienden hacia el sur hasta el estrecho de Magallanes. Ese hecho concuerda perfectamente con la historia geológica de los Andes; esas montañas, en efecto, han constituido siempre una infranqueable barrera desde la aparición de las actuales razas de animales. Por consiguiente, a menos que supongamos que las mismas especies han sido creadas en dos lugares diferentes, no debemos esperar hallar una semejanza absoluta entre los seres que habitan los lados opuestos de los Andes y los que viven en los lados opuestos del océano. En ambos casos, hay que exceptuar las especies que han podido atravesar la barrera, esté formada ésta de rocas o de agua salada⁽¹⁴⁵⁾.