Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo (6 de abril)
Al despertarnos nos damos cuenta de que un ladrón se ha llevado una de nuestras mulas y la campanilla de la madrina. No recorremos, pues, más que dos o tres millas por el valle y pasamos en él un día entero con la esperanza de volver a encontrar nuestra mula, que según el arriero ha debido de ser ocultada en algún barranco. El paisaje ha vuelto a tomar su aspecto chileno; ciertamente, es más agradable ver la base de las montañas adornadas de quillay, árbol de hojas perennes verde pálido, y grandes cactos en forma de cirios, que encontrarse en los desolados valles de la vertiente oriental; sin embargo, no comparto la admiración de muchos viajeros. Lo que sobre todo gusta, pienso yo, es la esperanza de un buen fuego y de una buena cena después del frío que se acaba de pasar al atravesar la montaña; y comparto totalmente este sentimiento.
(8 de abril)
