Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Conversando durante la velada con el mayordomo de esas minas, acerca del gran número de extranjeros que viven hoy en todo el país, me refirió que, cuando él era un muchacho y estaba en el colegio de Coquimbo, tiempo no muy lejano, porque él era aún joven, se le dio permiso para ir a ver al capitán de un navío inglés que había venido a hablar con el gobernador de la ciudad. Pero nada en el mundo, añadió, los habría decidido ni a él ni a sus camaradas a aproximarse a un inglés; tanto se les había inculcado la idea de que el contacto con un hereje debía reportarles un gran número de males. Aun hoy día (1835) se oyen contar en todas partes las maldades de los bucaneros, y sobre todo las de un hombre que había robado una imagen de la Virgen María, y después había venido al año siguiente a llevarse la de San José, diciendo que no convenía que la mujer se hallara separada del marido. He comido en Coquimbo con una anciana señora que se asombraba de haber vivido lo bastante para hallarse a la misma mesa que un inglés, porque ella se acordaba perfectamente que por dos veces, siendo muchacha, al solo grito de "¡Los ingleses!", todos los habitantes habían huido a la montaña, llevándose consigo todo lo que tenían de más valor.
(14 de mayo)
