Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Durante mi estancia, no dejé de llevar a cabo cortas aunque muy agradables excursiones por los alrededores. Un día me dirigí al Jardín Botánico, donde es posible ver muchos árboles conocidos por su gran utilidad. El alcanforero, el pimentero, el canelo y el clavero tienen hojas que despiden un aroma delicioso; el árbol del pan, el jaca y el mango, rivalizan por la magnificencia de su follaje. En los alrededores de Bahía el paisaje es sobre todo notable a causa de la presencia de los dos últimos árboles citados. Jamás me hubiera figurado, antes de verlos, que un árbol pudiera proyectar sobre el suelo una sombra tan espesa. Esos dos árboles tienen, con los árboles de hoja perenne de estas latitudes, la misma relación que el laurel y el acebo tienen en Inglaterra con las especies de hoja caduca de un verde más claro. Puede notarse que, en las regiones intertropicales, los árboles más magníficos rodean las casas; y esto ocurre así porque, sin duda, son también los más útiles. En efecto, el banano, el cocotero, las numerosas especies de palmeras, el naranjo, el árbol del pan reúnen en sí estas cualidades en grado superior.