Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Partimos para el valle de Huasco siguiendo el camino que bordea el mar, camino algo menos desierto que el del interior, según nos han dicho. Nuestra primera etapa termina en una casa solitaria denominada Yerba Buena; allí encontramos pastos para nuestros caballos. La lluvia que cayó hace quince días y de la que ya hablé no alcanzó sino hasta medio camino de Huasco. Nos encontramos, pues, en la primera parte de nuestro viaje con un ligero matiz verde que desaparece muy pronto; pero aun allí donde el verde es más brillante, apenas si nos recuerda el verdor y las flores que indican la primavera en otros países. Cuando se atraviesan esos desiertos, se experimenta lo mismo que debe de sentir el preso encerrado en un sombrío patio; después que se aspira a un poco de verdor, se querría poder respirar un poco de humedad.
(3 de junio)
