Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Después de hacerse de noche, aun continuamos nuestro camino hasta que llegamos a un barranco lateral donde se encuentra un pequeño pozo conocido con el nombre de Agua Amarga. El agua de ese pozo bien merece el nombre que se le ha dado; no sólo es salobre, sino también amarga y de un olor detestable, a tal punto que no pudimos pasarla ni en infusiones de té o mate. Entre este lugar y el río Copiapó hay, según creo, 25 o 30 millas (40 o 48 kilómetros), y en todo ese trayecto no se encuentra ni una sola gota de agua; el país bien merece el nombre de desierto en el sentido más absoluto de la palabra. Sin embargo, hemos visto algunas ruinas indias a medio camino, cerca de Punta Gorda. He visto también, delante de algunos de esos valles que desembocan en Despoblado, dos montones de piedras colocadas a alguna distancia uno de otro y dispuestos en forma que indicaban la boca de esos vallecitos. Mis compañeros no pueden darme ninguna explicación respecto a esos montones de piedras y se contentan con responder a mis preguntas, imperturbablemente, con su eterno esperanzador, pero dudoso ¿Quién sabe?
