Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo En la isla de San Lorenzo se encuentran pruebas evidentes de levantamiento durante el periodo reciente; esto no impide que haya podido ocurrir posteriormente un hundimiento parcial del suelo. La costa de la isla que se halla frente a la bahÃa de El Callao forma tres terrazas de las que la más baja está recubierta, en una milla de extensión, por una capa compuesta casi enteramente de conchas pertenecientes a dieciocho especies que viven actualmente en el mar vecino. Esa capa tiene 85 pies de altura. La mayor parte de las conchas que la componen están profundamente corroÃdas y tienen un aspecto de más antigüedad que las que hallé en la costa de Chile a 500 o 600 pies de altura. En medio de esas conchas se encuentra mucha sal común, un poco de sulfato de cal (la sal y el sulfato han sido depositados probablemente por la evaporación de la espuma a medida que el suelo se elevaba gradualmente); se encuentra también sulfato de sosa y muriato de cal. El lecho de conchas descansa sobre los fragmentos de la arenisca inferior y está recubierto a su vez por una capa de detritos que tiene algunas pulgadas de espesor. Un poco más arriba, en la terraza, las conchas se desprenden en escamas y se convierten en polvo impalpable cuando se las toca. En otra terraza superior, a la altura de 170 pies, y también en otros lugares más elevados, he encontrado una capa de polvo salino que tenÃa exactamente el mismo aspecto y se hallaba en la misma posición relativa. No dudo que esa capa superior no haya sido también una capa de conchas como la que se encuentra en la terraza inferior; pero en la actualidad no contiene la menor traza de organismos. Mr. T. Reeks ha analizado ese polvo; contiene sulfatos, muriatos de cal y sosa y un poco de carbonato de cal. Sabido es que la sal común y el carbonato de cal, acumulados juntos en masas considerables, se descomponen uno y otro parcialmente, aunque ese fenómeno no se produzca en pequeñas cantidades en solución. Como las conchas medio descompuestas de la terraza inferior se encuentran mezcladas con mucha sal común, aparte de que algunas de esas substancias salinas componen la capa superior, y esas conchas están corroÃdas de la manera más notable, estoy dispuesto a creer que esa doble descomposición se efectúa aquÃ. Las sales que resultan deben de ser carbonato de sosa y muriato; este último está presente, pero no se encuentra el carbonato de sosa. Me inclino, pues, a creer que, por causas no explicadas, el carbonato de sosa se ha transformado en sulfato. Es evidente que la capa salina no se habrÃa conservado en un paÃs donde caen alguna vez lluvias abundantes; por otra parte, esta circunstancia que a primera vista parece debe ser favorable a la larga conservación de las conchas expuestas al aire, ha sido probablemente la causa indirecta de su pronta descomposición, y eso porque no ha sido arrastrada la sal común.
