Viaje de un naturalista alrededor del mundo

Viaje de un naturalista alrededor del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Este carácter es común a todas las especies terrestres, es decir, a los sinsontes, a los pinzones, a los reyezuelos, a los papamoscas, a las palomas y al cernícalo. Todos se os acercan tanto, que se hace posible matarlos a varazos; incluso se les puede atrapar con un sombrero o gorra, como varias veces traté de hacerlo por mí mismo. El fusil es casi un arma inútil en tales islas; me ha sucedido el caso de poder empujar a un halcón con el cañón de mi carabina. Un día que me encontraba sentado en el suelo un sinsonte vino a posarse en el borde de un recipiente hecho con un caparazón de tortuga que yo tenía en la mano y tranquilamente se puso a beber; mientras estaba en el borde del recipiente levanté éste del suelo sin que el pájaro se moviera; a menudo he probado a tomar por las patas a esos pájaros y lo he conseguido. Las aves de estas islas parece que han sido aún más atrevidas de lo que lo son actualmente. Cowley (que visitó este archipiélago en 1684) dice: "Las tórtolas eran tan mansas, que venían a posarse sobre nuestros sombreros y en nuestros brazos, de tal forma que podíamos cazarlas vivas; pero desde que algunos de nuestros camaradas dispararon sobre ellas, se volvieron más tímidas". Dampier escribe también, en el mismo año, que un hombre podía matar fácilmente durante su paseo matinal seis o siete docenas de tórtolas. Aunque hoy aun son extraordinariamente mansas, ya no vienen a posarse en los brazos de los viajeros; tampoco se dejan matar en número considerable. Es, sin embargo, sorprendente que tales pájaros no se hayan vuelto más salvajes, porque durante los ciento cincuenta últimos años, corsarios y balleneros visitaron con frecuencia estas islas, y los marineros, al recorrer errantes los bosques en busca de tortugas, parecían disfrutar dando muerte a los pajarillos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker