Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Así que apunta el día, mis guías preparan un excelente desayuno, tal como la cena de la víspera. Verdaderamente, para ellos, el comer es una fiesta; pocas veces he visto personas que coman tanto. Supongo que su estómago debe de estar dilatado debido a que la mayor parte de sus alimentos son frutas y legumbres, y éstas, en determinado volumen, contienen una parte relativamente escasa de elementos nutritivos. Sin querer, impulsé a mis guías a violar una de sus leyes: llevaba para mí un frasco con aguardiente, y tanto les insté a que bebiesen de él, que no pudieron negarse; pero así que bebieron el primer sorbo, se pusieron un dedo sobre los labios, pronunciando la palabra "misionero". Hace unos dos años, y a pesar de estar prohibido el ava, la embriaguez, a consecuencia de la introducción de las bebidas espirituosas, produjo tan grandes estragos que los misioneros hubieron de convencer a los hombres más inteligentes de la isla, capaces de comprender el peligro que se presentaba de una rápida despoblación del país, para que constituyesen una sociedad de templanza. Todos los jefes y la misma reina, obedeciendo a su buen sentido o avergonzados de quedarse aislados, se hicieron miembros de tal sociedad. Inmediatamente se dictó una ley prohibiendo la introducción de los licores y penando con una multa a todo aquel que introdujese o vendiera ese articulo prohibido.