Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo He de confesar que antes de ver ese valle no podÃa comprender bien los dos hechos referidos por Ellis: 1º, que después de las terribles batallas que en tiempos pasados se dieron en la isla, los supervivientes del partido vencido se retiraron a las montañas, donde un puñado de hombres podÃa resistir a un ejército entero. Ahora estoy seguro de que media docena de hombres hubieran bastado para rechazar a mil en el lugar en que hubimos de hacer uso de un tronco como escalera; 2º, que después de convertidos al cristianismo los habitantes, fueran desconocidas de los demás civilizados, las guaridas de los hombres salvajes que se quedaron en las montañas.
(20 de noviembre)
Emprendemos la marcha muy temprano, a fin de poder llegar al mediodÃa a Matavai. En el camino nos encontramos con una cuadrilla de hombres muy robustos que van en busca de bananas silvestres. Al llegar a Matavai me dicen que no habiendo podido proporcionarse el barco agua dulce en cantidad suficiente, ha ido a anclar al puerto de Papaura, e inmediatamente me dirijo a este lugar, que es muy bonito. La bahÃa está rodeada de arrecifes y el agua se halla tan tranquila como un lago; llegan hasta la orilla los terrenos cultivados, cubiertos de hermosas plantaciones, y por todas partes se ven rústicas casas.