Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La ciudad está separada del río por una línea de colinas de arena que tiene alrededor de una milla (1.600 metros) de anchura; está rodeada por los otros lados por un terreno llano, ligeramente ondulado, recubierto de una capa uniforme de hermoso y verde césped, en donde pacen innumerables rebaños de ganado vacuno, de carneros y de caballos. Hay muy pocas tierras cultivadas, incluso en los alrededores inmediatos de la ciudad. Algunos setos de cactos y de pitas indican los lugares en que ha sido sembrado un poco de trigo o de maíz. El país conserva el mismo carácter en casi toda la orilla septentrional del Plata; la única diferencia consiste, si acaso, en que las colinas de granito son aquí algo más elevadas. El paisaje es muy poco interesante; apenas si se ve una casa, un cercado o un árbol que lo alegre un poco. Sin embargo, cuando se ha estado durante algún tiempo preso en un barco, se experimenta cierto placer en pasearse incluso por llanuras de césped de las que no pueden verse los límites. Además, si la vista es siempre la misma, gran número de objetos particulares poseen una gran belleza. La mayor parte de los pajaritos ostentan brillantes colores; el admirable y verde césped, ramoneado muy raso por los rebaños, está adornado de florecitas entre las cuales hay una que se parece a la margarita y que os recuerda a una antigua amiga. ¿Qué diría una florista al ver llanuras enteras cubiertas completamente por la verbena melindres que, hasta a cierta distancia, presentan admirables matices escarlata?