Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Antes de mà llegada aquà los tres puntos que más me interesaban eran: el estado de la sociedad en las clases superiores, la situación de los penados y las ventajas que podrÃa presentar para los colonos el venir a establecerse en el paÃs. Inútil es decir que, después de una estancia tan corta, mi opinión no podrá ser de gran peso; sin embargo, es tan difÃcil no formarse una opinión como lo es juzgar correctamente las cosas. En resumen, según lo que he oÃdo decir, mucho más que por lo que he visto, el estado de la sociedad ha sido para mà una contrariedad. Los habitantes me parecen peligrosamente divididos en casi todos los aspectos. Aquellos que, por su posición, debieran tener una conducta más respetable, llevan una vida tal que las personas honestas no pueden casi frecuentarlos. Hay muchos celos entre los hijos de los emancipados ricos y los colonos libres; los primeros consideran a los últimos como aventureros. La población entera, ricos y pobres, no tiene más que una mira: ganar dinero. En las clases más elevadas no se habla sino de una cosa: de la lana y de la crÃa de carneros. La vida doméstica es casi imposible, porque se está siempre rodeado de sirvientes penados. ¡Cuán desagradable debe de ser estar servido por un hombre que, acaso la vÃspera, ha sido azotado en público a demanda vuestra por cualquier falta poco importante! Las sirvientas son peores aún; asà es que los niños se sirven de las expresiones más groseras y sus padres deben considerarse muy dichosos si logran verlos libres de las peores costumbres.