Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Aun he tenido menos oportunidad de juzgar cuál es la verdadera situación de los penados. Lo que primero se pregunta uno es si su traslado es un castigo; nadie, en todo caso, se atrevería a sostener que ese sea un castigo muy duro.
Pienso, sin embargo, que esto tiene poca importancia mientras la deportación siga inspirando temor a los malhechores de la metrópoli. Los penados de nada carecen; pueden esperar la libertad y determinadas comodidades, y si se portan bien, tienen la seguridad de alcanzarlas.
Así que un hombre de esos es considerado libre –libertad que obtiene si se porta bien durante un número de años proporcionado a la pena a que se le condenó–, puede circular libremente por una región determinada mientras no se le acuse de algún delito. Sea como fuere, prescindiendo del tiempo de prisión en Inglaterra y de la terrible travesía, los años que debe pasar en Australia como penado son en extremo desdichados.