Antología Poética
Antología Poética y lágrimas color sangre
caen en las vacías cuencas.
La novia cierra los ojos
y siente un frío de huesa.
Caminante apura el paso
y en esa puerta no llames
después que tras de los montes
se haya dormido la tarde.
En ese porche sombrío
todas las noches se aman
un espectro, que en el pecho
tiene sumida una daga,
y la novia que en el día
peinando el negro cabello
aguarda pálida y triste
que regrese el caballero.
La noche se lo trae muerto
a recostarlo en su pecho.
