Los empeños de una casa
Los empeños de una casa Decirte, señora,
que no me lo preguntaras
quisiera.
DOÑA ANA
¿Por qué?
(Aparte.)
¡Ah penosa
atención, que me precisas
a agradar a quien me enoja!190
DOÑA LEONOR
Porque si me lo preguntas,
es fuerza que te responda
que la pasé bien o mal,
y en cualquiera de estas cosas
encuentro un inconveniente;195
pues mis penas y tus honras
están tan mal avenidas,
que si te respondo ahora
que mal, será grosería,
y que bien, será lisonja.200
DOÑA ANA
Leonor, tu ingenio y tu cara
el uno a otro se malogra,
que quien es tan entendida
es lástima que sea hermosa.
DOÑA LEONOR
Como tú estás tan segura205