Los empeños de una casa
Los empeños de una casa ¿de qué le sirvió a Pompeyo
el estudio y la razón?
Y el más hermoso prodigio,135
la más cabal perfección
a que el Mérito no alcanza,
a un Acaso se rindió.
¿Quién le dio el hilo a Teseo?
¿Quién a Troya destruyó?140
¿Quién dio las armas a Ulises,
aunque Ayax las mereció?
¿No soy de la paz y guerra
el árbitro superior,
pues de mi voluntad sola145
pende su distribución?
DILIGENCIA
No os canséis en argüir;
pues la voz que nos llamó,
de oráculo servirá,
dando a nuestra confusión150
luz.
ACASO
Sí, que no Acaso fue
el repetir el pregón:
MÚSICA
¡Atención, atención, silencio, atención!
MÉRITO
Voz, que llamas importuna