Los empeños de una casa
Los empeños de una casa esta comedia, o esta patarata,
que con esto la fiesta se remata;
y como ellos están tan descuidados,
en oyendo los silbos, alterados85
saldrán, y muy severos
les diremos que son los mosqueteros.
MUÑIZ
¡Brava traza, por Dios! Pero me ataja
que yo no sé silbar.
ARIAS
¡Gentil alhaja!
¿Qué dificultad tiene?
MUÑIZ
El punto es ése, 90
que yo no acierto a pronunciar la ese.
ARIAS
Pues mirad: yo, que así a silbar me allano,
que puedo en el Arcadia ser Silvano,
silbaré por entrambos; mas ¡atento,
que es este silbo a vuestro pedimento!95
MUÑIZ
Bien habéis dicho. ¡Vaya!
ARIAS
¡Va con brío!
(Silba ARIAS.)
MUÑIZ
Cuenta, señores, que este silbo es mío,