Los empeños de una casa
Los empeños de una casa Sólo lo que me embaraza
y a mi valor desalienta,
es el irme de su casa
dejando a Leonor en ella,
donde cualquier novedad215
puede importar mi presencia;
y así, he pensado que tú
salgas (pues aunque te vean,
hará ninguno el reparo
en ti que en mí hacer pudieran),220
y este papel que ya escrito
traigo, con que le doy cuenta
a don Rodrigo de todo,
le lleves.
CASTAÑO
¡Ay, santa Tecla!
¿Pues cómo quieres que vaya,225
y ves aquí que me pesca
en la calle la Justicia
por cómplice en la tormenta
de la herida de don Diego,
y aunque tú el agresor seas,230
porque te ayudé al rüido
pago in solidum la ofensa?
DON CARLOS
Éste es mi gusto, Castaño.
CASTAÑO