Los empeños de una casa
Los empeños de una casa que veamos por nosotros
la ofensa que a otros hacemos,
os mostréis tan alterado?
Tomad, hijo, mi consejo:
que en las dolencias de honor925
no todas veces son buenos,
si bastan sólo süaves,
los medicamentos recios,
que antes suelen hacer daño;
pues cuando está malo un miembro930
el experto cirujano
no luego le aplica el hierro
y corta lo dolorido,
sino que aplica primero
los remedios lenitivos;935
que acudir a los cauterios,
es cuando se reconoce
que ya no hay otro remedio.
Hagamos lo mismo acá:
don Carlos me ha hablado en ello,940
doña Ana se fue con él
y yo en mi poder la tengo;
ellos lo han de hacer sin vos…
¿Pues no es mejor, si han de hacerlo,
que sea con vuestro gusto,945
haciendo, cuerdo y atento,
voluntario lo preciso?