Los empeños de una casa
Los empeños de una casa mis tiernas lágrimas causan
en tu pecho (hablar no acierto),
te suplico arrodillada
que ya que no de mi vida,205
tengas piedad de mi fama,
sin permitir, puesto que
ya una vez entré en tu casa,
que a otra me lleven adonde
corra mayores borrascas210
mi opinión; que a ser mujer
como imaginas, liviana,
ni a ti te hiciera este ruego,
ni yo tuviera estas ansias.
DOÑA ANA
A lástima me ha movido215
su belleza y su desgracia.
Bien dice mi hermano, Celia.
CELIA
(Aparte a DOÑA ANA.)
Es belleza sobrehumana;
y si está así en la tormenta
¿cómo estará en la bonanza?220
DOÑA ANA
Alzad del suelo, señora,
y perdonad si turbada
del repentino suceso,
poco atenta y cortesana