Los empeños de una casa
Los empeños de una casa y conoced, más cobrada
la atención, que no soy yo765
la que vos buscáis.
DON JUAN
¡Ah ingrata!
Sólo eso falta, que finjas,
para no escuchar mis ansias,
como que mi amor tuviera
condición tan poco hidalga770
que en escuchar mis lamentos
tu decoro peligrara.
Pues bien para asegurarte,
las experiencias pasadas
bastaban, de nuestro amor,775
en que viste veces tantas
que las olas de mi amor
cuando más crespas llegaban
a querer con los deseos
de amor anegar la playa,780
era margen tu respeto
al mar de mis esperanzas.
DOÑA LEONOR
Ya he dicho que no soy yo,
caballero, y esto basta;
idos, o yo llamaré785
a quien oyendo esas ansias
las premie por verdaderas