La Celestina
La Celestina Suelen los que de sus tierras absentes se
hallan considerar de qué cosa aquel lugar
donde [4] parten mayor inopia o falta pa-
dezca, para con la tal seruir a los conterrá-
neos, de quien en algún tiempo beneficio re-
cebido tienen e, viendo que legítima obliga-
ción a inuestigar lo semejante me compelia
para pagar las muchas mercedes de vuestra
libre liberalidad recebidas, assaz vezes re-
traydo en mi cámara, acostado sobre mi
propia mano, echando mis sentidos por ven-
tores e mi juyzio a bolar, me venia a la me-
moria, no sólo la necessidad que nuestra
común patria tiene de la presente obra, por
la muchedumbre de galanes e enamorados
mancebos que possee, pero aun en particular
vuestra misma persona, cuya juventud de
amor ser presa se me representa auer visto y
dél cruelmente lastimada, a causa de le faltar
defensivas armas para resistir sus fuegos, las
quales hallé esculpidas en estos papeles; no
fabricadas en las grandes herrerías de Milán,
mas en los claros ingenios de doctos varones
castellanos formadas. [5] E como mirasse su
primor, sotil artificio, su fuerte e claro metal,
su modo e manera de lauor, su estilo elegan-
