La Celestina
La Celestina Despertando Calisto de dormir está hablando
consigo mismo. Dende vn poco está llamando a
Tristán e a otros sus criados. Torna a dormir
Calisto. Pónese Tristán a la puerta. Viene Sosia
llorando. Preguntado de Tristán, Sosia cuéntale
la muerte de Sempronio e Pármeno. Van a de-
zir las nueuas a Calisto, el qual sabiendo la
verdad faze grande lamentación.
CALISTO, TRISTÃN, SOSIA.
CALISTO.- ¡O cómo he dormido tan a mi pla-
zer, después de aquel açucarado rato, después
de aquel angélico razonamiento! Gran reposo
he tenido. El sossiego e descanso ¿proceden de
mi alegrÃa o causó el trabajo corporal mi mucho
dormir o la gloria e plazer del ánimo? E no me
marauillo que lo vno e lo otro se juntassen a
cerrar los candados de mis ojos, pues trabajé
con el cuerpo e persona e holgué con el espÃritu
[114] e sentido la passada noche. Muy cierto es
que la tristeza acarrea pensamiento e el mucho
pensar impide el sueño, como a mà estos dÃas es
acaescido con la desconfiança, que tenÃa, de la
mayor gloria, que ya poseo. ¡O señora e amor
mÃo, Melibea! ¿Qué piensas agora? ¿Si duermes
o estás despierta? ¿Si piensas en mà o en otro?
¿Si estás leuantada o acostada? ¡O dichoso e
