La Celestina
La Celestina Lucrecia llama a la puerta de la cámara de
Pleberio. Pregúntale Pleberio lo que quiere.
Lucrecia le da priessa que vaya a uer a su hija
Melibea. Leuantado Pleberio, va a la cámara de
Melibea. Consuélala, preguntando qué mal
tiene. Finge Melibea dolor de coraçón. Embía
Melibea a su padre por algunos instrumentos
músicos. Sube ella e Lucrecia en vna torre. Em-
bía de sí a Lucrecia. Cierra tras ella la puerta.
Llégase su padre al pie de la torre. Descúbrele
Melibea todo el negocio, que hauía passado. En
fin, déxase caer de la torre abaxo.
PLEBERIO, LUCRECIA, MELIBEA.
PLEBERIO.- ¿Qué quieres, Lucrecia? ¿Qué
quieres tan presurosa? ¿Qué pides con tanta
importunidad e poco sosiego? ¿Qué es lo que
mi hija ha sentido? ¿Qué mal tan arrebatado
puede ser, que no aya yo tiempo de me vestir ni
me des avn espacio a me leuantar?
LUCRECIA.- Señor, apresúrate mucho, si la
quieres [204] ver viua, que ni su mal conozco
de fuerte ni a ella ya de desfigurada.
PLEBERIO.- Vamos presto, anda allá, entra ade-
lante, alça essa antepuerta e abre bien essa ventana,
porque le pueda ver el gesto con claridad. ¿Qué es
