La Celestina
La Celestina Partida Celestina de Calisto para su casa,
queda Calisto hablando con Sempronio, criado
suyo; al qual, como quien en alguna esperança
puesto está, todo aguijar le parece tardança.
Embía de sí a Sempronio a solicitar a Celestina
para el concebido negocio. Quedan entretanto
Calisto e Pármeno juntos razonando.
CALISTO, PÁRMENO, SEMPRONIO.
CALISTO.- Hermanos míos, cient monedas di
a la madre. ¿Fize bien?
SEMPRONIO.- ¡Hay!, ¡si fiziste bien! Allende
de remediar tu vida, ganaste muy gran honrra.
¿E para qué es la fortuna fauorable e prospera,
sino para seruir a la honrra, que es el mayor de
los mundanos bienes? Que esto es premio e
galardón de la virtud. E por esso la damos a
Dios, porque no tenemos mayor cosa que le
dar. La mayor parte de la qual consiste en la
liberalidad [114] e franqueza. A esta los duros
tesoros comunicables la escurecen e pierden e
la magnificencia e liberalidad la ganan e subli-
man. ¿Qué aprouecha tener lo que se niega
aprouechar? Sin dubda te digo que mejor es el
vso de las riquezas, que la possesión dellas. ¡O
qué glorioso es el dar! ¡O qué miserable es el
recebir! Quanto es mejor el acto que la poses-
