La Celestina

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El tercer aucto

ARGUMENTO DEL TERCER AUTO

Sempronio vase a casa de Celestina, a la qual

reprende por la tardança. Pónense a buscar qué

manera tomen en el negocio de Calisto con Me-

libea. En fin sobreuiene Elicia. Vase Celestina a

casa de Pleberio. Queda Sempronio y Elicia en

casa.

SEMPRONIO, CELESTINA, ELICIA.

SEMPRONIO.- ¡Qué espacio lleua la barvuda!

¡Menos sosiego trayan sus pies a la venida! A

dineros pagados, braços quebrados. ¡Ce!, seño-

ra Celestina: poco as aguijado.

CELESTINA.- ¿A qué vienes, hijo?

SEMPRONIO.- Este nuestro enfermo, no sabe

que [128] pedir. De sus manos no se contenta.

No se le cueze el pan. Teme tu negligencia.

Maldize su auaricia e cortedad, porque te dio

tan poco dinero.

CELESTINA.- No es cosa mas propia del que

ama que la impaciencia. Toda tardança les es

tormento. Niguna dilación les agrada. En vn

momento querrían poner en efeto sus cogita-

ciones. Antes las querrían ver concluydas, que

empeçadas. Mayormente estos nouicios aman-

tes, que contra cualquiera señuelo buelan sin

deliberación, sin pensar el daño, que el ceuo de

su desseo trae mezclado en su exercicio e nego-


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