La Celestina
La Celestina Celestina, andando por el camino, habla con-
sigo misma fasta llegar a la puerta de Pleberio,
onde halló a Lucrecia, criada de Pleberio. Póne-
se con ella en razones. Sentidas por Alisa, ma-
dre de Melibea e sabido que es Celestina, fázela
entrar en casa. Viene vn mensajero a llamar a
Alisa. Vase. Queda Celestina en casa con Meli-
bea e le descubre la causa de su venida.
LUCRECIA, CELESTINA, ALISA, MELIBEA.
CELESTINA.- Agora, que voy sola, quiero
mirar bien lo que Sempronio ha temido deste
mi camino. Porque aquellas cosas, que bien no
son pensadas, avnque algunas vezes ayan buen
fin, comúnmente crían desuariados efetos. Assí
que [154] la mucha especulación nunca carece
de buen fruto. Que, avnque yo he dissimulado
con él, podría ser que, si me sintiessen en estos
passos de parte de Melibea, que no pagasse con
pena, que menor fuesse que la vida, o muy
amenguada quedasse, quando matar no me
quisiessen, manteándome o açotándome
cruelmente. Pues amargas cient monedas serían
estas. ¡Ay cuytada de mí! ¡En qué lazo me he
metido! Que por me mostrar solícita e esforça-
da pongo mi persona al tablero! ¿Qué faré, cuy-
tada, mezquina de mí, que ni el salir afuera es
