Ciudadela
Ciudadela ”Pero sé también que esos litigios son litigios del lenguaje, y que cada vez que el hombre se eleva los mira desde más alto. Y los litigios desaparecen.
”Señor, quiero consolidar la nobleza de mis guerreros y la belleza de los templos por la que los hombres se cambian y que da un sentido a su vida. Pero esta tarde, al pasearme en el desierto de mi amor, he encontrado a una pequeñuela llorando. Le volví la cabeza para leerle los ojos. Y su aflicción me ha ofuscado. Si rehúso, Señor, conocerla, rehúso una parte del mundo, y no he acabado mi obra. No es que me aparte de mis grandes fines. ¡Pero que esta pequeñuela sea consolada! Porque solamente así el mundo marcha bien. Ella también es signo del mundo.