Ciudadela
Ciudadela ”Y vosotros me decís: «Respondemos a las necesidades de los hombres. Les cobijamos». Sí. Como se responde a las necesidades del ganado que se instala en los establos sobre el pajar. Y el hombre, ciertamente, tiene necesidad de muros para enterrarse y transformarse como la simiente. Pero tiene necesidad también de la gran vía láctea y de la vastedad del mar, a pesar de que ni el mar ni las constelaciones le sirvan de nada en el instante. Porque ¿qué es servir? Y conozco a algunos que larga y duramente, han escalado la montaña, desollándose las rodillas y las manos, desgastándose en su ascensión para ganar la cima antes del alba y abrevar en la profundidad de la llanura todavía azul, como se busca el agua de un lago para beber. Y se sientan y miran, una vez allí, y respiran. Y el corazón les late jubilosamente, y hallan un remedio soberano para sus desganas.