Ciudadela
Ciudadela Lo mismo ocurre con el que lucha contra la esclavitud, haciendo un llamamiento al odio, en lugar de luchar por la libertad recurriendo al amor. Y como en todas partes, en todas las jerarquÃas, hay huellas de esclavitud, y como también puedes llamar esclavitud a la función de los cimientos del templo sobre el que se apoyan las piedras nobles que se alzan solas hacia el cielo, te verás obligado, de consecuencia en consecuencia, a aniquilar el templo.
Pues el cedro no es rechazo y odio de todo lo que no es cedro, sino rocalla drenada por el cedro y transformada en árbol.
Contra cualquier cosa que luches, el mundo entero se te tornará sospechoso; porque todo puede ser posible abrigo, y reserva posible, y alimento posible para tu enemigo. Si luchas, contra cualquier cosa que sea, debes aniquilarte a ti mismo, pues hay en ti una parte de ella, por muy débil que sea.
Porque la única injusticia que yo concibo es la de la creación. Y tú no has destruido los jugos que hubieron podido alimentar a la zarza, sino que has edificado un cedro que los ha tomado para sÃ, y la zarza no podrá nacer.
Si te transformas en este árbol, no puedes transformarte en aquel otro. Y has sido injusto con los otros)[3].