Ciudadela
Ciudadela Cuando las verdades son evidentes y absolutamente contradictorias, nada puedes sino cambiar tu lenguaje.
La lógica no te ayuda para hacerte pasar de un nivel a otro. No prevés el recogimiento a partir de las piedras. Y si hablas del recogimiento con el lenguaje de las piedras, fracasas. Te hará falta inventar una palabra nueva para dar cuenta de una determinada arquitectura de tus piedras. Pues ha nacido un ser nuevo, no divisible, ni explicable; pues explicar es desmontar. Y entonces, lo bautizas con un nombre.
¿Cómo razonarías sobre el recogimiento? ¿Cómo razonarías sobre el amor? ¿Cómo razonarías sobre el dominio? Ellos no son objetos, sino dioses.