Ciudadela

Ciudadela

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

131

Porque yo os transfiguro el mundo, igual que el niño con sus tres guijarros, si le atribuyo valores diversos y otro papel en el juego. Y para el niño la realidad no reside ni en las piedras ni en las reglas, que no son más que una trampa favorable, sino sólo en el fervor que nace del juego. Y los guijarros se transfiguran en recompensa.

¿Y que harás tú de tus objetos, de tu casa, de tus amores y de los ruidos que existen para tus oídos, y de las imágenes que se dirigen a tus ojos, si no se tornan materiales de mi palacio invisible que los transfigura?…

Mas aquéllos que no extraen sabor alguno de sus objetos por faltarles un imperio que los anime, se irritan contra esos mismos objetos. «¿Por qué es que la riqueza no me enriquece?», se lamentan; y calculan que conviene aumentarla porque no era suficiente. Y acaparan otras que los molesta más aún. Y allí están, crueles en su irreparable hastío. Porque no saben que buscan otra cosa, ya que no la han encontrado. Encontraron al que se mostraba dichoso de leer su carta de amor. Se inclinaron sobre su espalda, y al observar que extraía su alegría de unos caracteres negros sobre la página blanca, ordenaron a sus esclavos extender sobre páginas blancas, en mil combinaciones, los signos negros. Y luego los castigaron con sus látigos al no conseguir el talismán que da felicidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker