Ciudadela
Ciudadela Porque yo los volvĂa sensibles a la muerte. Sin lamentarlo por otra parte. Porque igualmente eran sensibles a la vida. Mas si yo estableciera en tu casa el derecho de primogenitura encontrarĂas mĂĄs razones, es verdad, de odiar; pero al mismo tiempo de amar y llorar a tu hermano. Aun cuando fuera Ă©l quien por mi ley te frustraba. Porque asĂ muere el hermano mayor, el que tiene un sentido, el responsable, el guĂa, y el polo de la tribu. Y Ă©l, si tĂș murieras, llorarĂĄ su oveja, aquĂ©l que Ă©l ayudaba, aquĂ©l que le placĂa amar, aquĂ©l a quien aconsejaba bajo la lĂĄmpara nocturna.