Ciudadela
Ciudadela Así, he meditado largo tiempo acerca de la muralla. La verdadera muralla está en ti. Y lo saben bien los soldados que hacen girar sus sables. Y no pasas. El león no tiene caparazón, pero su golpe de pata va como el relámpago. Y si salta sobre tu buey, te lo abre en dos como un armario.