Ciudadela
Ciudadela Leerás en el presente el ser en el cual te transformas. Lo enunciarás. Darás su sentido a los hombres y a los actos de los hombres. Nada exigirá de ellos en el presente, sino lo que dan y lo que daban ayer. No más coraje, ni menos coraje, ni más sacrificios, ni menos sacrificios. No se trata de predicarles, ni de marchitar no importa qué en ellos. Ni, en un principio, cambiar nada de ellos mismos. Se trata solamente de enunciarlos. Porque de sus mismos pedazos puedes construir alguna construcción que desees. Y desean ese enunciado, no sabiendo qué hacer con sus pedazos.
Pero eres dueño de quienesquiera enuncies. Porque gobiernas a aquél que buscaba su objeto cuando no ha hallado su camino o su solución. Pues el hombre está dominado por el espÃritu.
Los consideras, no como un juez, sino como un dios que gobierna. Los sitúas y los haces transformarse. El resto se seguirá por sà mismo. Porque has fundado el ser. En adelante se nutrirá y cambiará en sà al resto del mundo.