Ciudadela
Ciudadela ”Quiero construir el ceremonial del amor para que la fiesta me conduzca a otra parte. Pues nada de lo que busco, y de lo que tengo sed, y de lo que tienen sed los hombres, es del estadio de los materiales disponibles. Y se extravía aquél que busca entre las piedras lo que no es de su esencia, cuando podría emplearlas para construir su basílica; porque su alegría no puede extraerse de una piedra entre otras piedras, sino de cierto ceremonial de las piedras, cuando la catedral esté construida. Así, tal mujer, la hago inconexa si no leo a través de ella.
”Señor, desnuda tal esposa, viéndola dormir, me será dulce que sea bella y delicada de coyunturas y tibia de senos, y ¿por qué no tendré en ello mi recompensa?».
Pero he comprendido tu verdad. Importa que ésa que duerme y a la que despertaré pronto, con sólo posar mi sombra, no sea el muro contra el cual tropiezo, sino la puerta que conduce más allá; y que no la disperse en materiales diversos, en busca del imposible tesoro, sino que la tenga bien anudada y una en el silencio de mi amor.