Ciudadela
Ciudadela De mi visita al único verdadero geómetra, mi amigo.
Porque me emocionó verlo tan atento al té y a la brasa, y al hornillo, y al canto del agua, luego al gusto de una primera prueba, luego a la espera; porque el té entrega lentamente su aroma. Y me gustó que durante esta corta meditación estuviese más distraÃdo por el té que por un problema de geometrÃa:
—Tú, que sabes, tú no desprecias el trabajo humilde…
Pero no me contestaba. Sin embargo, cuando hubo llenado, muy satisfecho, nuestros vasos:
—Yo que sé…, ¿qué entiendes con eso? ¿Por qué el guitarrista desdeñarÃa el ceremonial del té por la sola razón de que conoce algo sobre las relaciones de las notas? Conozco algo sobre las relaciones entre las lÃneas de un triángulo. Sin embargo, me gusta el canto del agua y el ceremonial que honra al rey, amigo mÃo…
Pensó; luego:
—Qué sé yo… No creo que mis triángulos me ilustren mucho sobre el placer del té. Pero puede ser que el placer del té me ilustre un poco sobre los triángulos…
¡Qué estás diciendo, geómetra!