El Principito
El Principito 
El segundo planeta estaba habitado por un vanidoso:
—¡Ah! ¡Ah! ¡Un admirador viene a visitarme! —gritó el vanidoso al divisar a lo lejos al principito.
Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
—¡Buenos dÃas! —dijo el principito—. ¡Qué sombrero tan raro tiene!
—Es para saludar a los que me aclaman —respondió el vanidoso—. Desgraciadamente nunca pasa nadie por aquÃ.
—¿Ah, s� —preguntó sin comprender el principito.
—Golpea tus manos una contra otra —le aconsejó el vanidoso.
El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero.
«Esto parece más divertido que la visita al rey», se dijo para sà el principito, que continuó aplaudiendo mientras el vanidoso volvÃa a saludarle quitándose el sombrero.
A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonÃa de aquel juego.