Vuelo nocturno
Vuelo nocturno La mujer del piloto, despertada por el teléfono, miró a su marido y pensó:
«Le dejaré dormir un poco más».
Admiraba aquel pecho desnudo, de fuerte quilla; pensaba en un hermoso navío.
El piloto reposaba en el lecho tranquilo, como en un puerto, y, para que nada agitase su sueño, ella borró con el dedo ese pliegue, esa sombra, esa ola; apaciguaba el lecho, como un dedo divino, el mar.
