Vuelo nocturno
Vuelo nocturno Rivière lo recibe:
—Me gastó usted una broma en su último correo. Dio media vuelta cuando los «meteos» eran buenos; pudo haber pasado. ¿Tuvo miedo?
El piloto, sorprendido, se calla. Frota, lentamente, sus manos, una contra la otra. Luego endereza la cabeza, y mira a Rivière en la cara.
—SÃ.
Rivière, en el fondo, siente piedad por este muchacho, tan valiente, que tuvo miedo. El piloto trata de excusarse:
—No veÃa absolutamente nada. Ciertamente, a lo lejos… tal vez… la T. S. H. decÃa… Pero mi lámpara de bordo se debilitaba, y no veÃa ya mis manos. Quise encender mi lámpara de posición para distinguir por lo menos el ala, no veÃa nada. Me sentÃa en el fondo de un gran agujero por el que era difÃcil remontarse. Entonces mi motor empezó a vibrar…
—No.
—¿No?
—No. Lo hemos examinado. Está perfecto. Pero siempre se cree que un motor vibra cuando se tiene miedo.
