Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda Esto se ha venido aquí de suerte que no era menester buscarle las aplicaciones de don Diego Rosel de Fuenllana, un caballero que se llamaba alférez de las partes de España y que imprimió un libro en Nápoles, De aplicaciones, que no debería estar sin él ningún hipocondríaco. Pues está claro que fiando de vuestra merced estas novelas me las corre. Y así, me parece que será bien comenzar esta, diciendo por la pasada: «llévesela vuestra merced, yo se la doy de mi voluntad», si bien del villano a mí hay esta diferencia: que le engañaron a él sin entenderlo, y yo me dejo engañar porque lo entiendo.