Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas El capitán replicó que ya que habÃan tomado esa decisión no ofrecerÃa ninguna resistencia; pero les pidió que no lo matasen, dado que su vida no era ningún obstáculo para sus propósitos, que nunca habÃa sido severo con nadie, y por tanto no podÃan matarlo por venganza; y si se trataba sólo de su seguridad, y no se fiaban de su palabra de no hacer nada por desbaratar los planes que habÃan resuelto llevar a cabo, pedÃa que lo encadenasen hasta que pudiesen desembarcarlo en la costa. «SÃ, maldita sea —dijo Fly—; ¿y vivir para ayudar a ahorcarnos si nos cogen alguna vez? No, hombre. Tú vas a ir al infierno; no morderemos ese anzuelo: ya ha llevado a la horca a bastantes colegas honrados.» Y lo agarraron entre los dos y lo sacaron de la cama. El pobre capitán, suplicando que le perdonasen la vida por lo que más quisieran, les dijo que harÃa el juramento más solemne de no ir jamás contra ellos, que no estaba preparado para comparecer ante el trono de un Dios justo y puro; que tenÃa pecados en la conciencia, y que matarlo antes de haber lavado con lágrimas de arrepentimiento esas manchas que le ensuciaban el alma serÃa una crueldad infinitamente más grande que la privación de la vida misma si estaba preparado para morir, dado que serÃa condenarlo a la desdicha eterna sin haberles hecho la menor ofensa; sin embargo, si juzgaban que su vida no era compatible con la seguridad de ellos, les rogaba que le concediesen un poco de tiempo para prepararse para ese gran cambio; que no les pedÃa otra merced que la que les concederÃa a ellos la justicia y la compasión de la Ley, en caso de que fueran apresados. «Deja de predicar, maldita sea —dijo Mitchel—. ¿Qué nos importa a nosotros que vayas al infierno? Que se encargue de él el que esté de guardia. A cubierta, perro; no vamos a perder más tiempo contigo.»