Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas De manera que, aunque Roma era dueña del mundo, sufría casi en sus mismas puertas ultrajes y afrentas de estos poderosos ladrones; pero lo que puso fin por un tiempo a estas facciones, y soliviantó el genio de ese pueblo que no estaba acostumbrado a soportar agravios de un enemigo honesto, fue la tremenda escasez de víveres que acarrearon a Roma estos piratas, que detenían y apresaban los barcos cargados de grano y provisiones de Sicilia, Córcega y otros lugares, de manera que casi llegó a la inanición; ante tal situación, nombraron general a Pompeyo el Grande para que dirigiese esta guerra; se aparejaron inmediatamente quinientas naves, le cedieron catorce senadores, hombres experimentados en la guerra, como vicealmirantes; y en tan terrible enemigo se habían convertido estos rufianes que hubo que formar nada menos que un ejército de cien mil hombres de a pie y cinco mil de a caballo, para invadirlos por tierra; pero afortunadamente para Roma sucedió que Pompeyo zarpó antes de que llegase noticia a los piratas de que se había emprendido una acción contra ellos, de manera que tenían sus barcos desperdigados por el Mediterráneo como abejas 'fuera de la colmena, unos en una dirección, otros en otra, en busca de botín que llevar a casa; Pompeyo distribuyó su flota en trece escuadras, a las que asignó diversos objetivos, y así cayeron en sus manos gran número de piratas, barco tras barco, sin pérdida ninguna por su parte; cuarenta días estuvieron limpiando el Mediterráneo: una parte de la flota recorría la costa de África, otra navegaba alrededor de las islas, y otra por las costas de Italia; y a menudo los piratas que huían de una escuadra iban a dar con otra. Sin embargo, algunos escaparon poniendo rumbo directamente a Cilicia, informaron a sus cómplices de la costa de lo que ocurría, y concertaron un encuentro de todos los barcos escapados en el puerto de Coracesium, en el mismo país. Pompeyo, una vez el Mediterráneo bastante limpio, reunió toda su flota en el fondeadero de Brundisium, y poniendo rumbo de allí al Adriático, fue a atacar a estos piratas en sus propias madrigueras; cuando estaba cerca de Coracesium, en Cilicia, donde ahora se hallaba el resto de los piratas, tuvieron éstos la osadía de salir a presentar batalla; pero venció el genio de la vieja Roma, y sus adversarios sufrieron una completa derrota, ya que fueron todos apresados o aniquilados. Pero como habían construido muchas fortalezas en la costa, y muchos castillos y baluartes en el interior, al pie de los montes Tauro, se vio obligado a asediarlos con su ejército. Unas plazas las tomó por asalto, otras las rindió perdonándoles la vida, y finalmente las conquistó todas.