Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Interrogado el capitán William Greenaway bajo juramento, dice: que el 6 de octubre pasado John Hipps, acusado presente en el banquillo, con algunos otros, subió a bordo de la nave que mandaba el declarante, y después fueron a Cayo Verde con el pretexto de obtener tabaco, y dijo a este declarante que el señor Carr tenía el propósito de hacerse a la vela esa noche; por lo que este declarante ordenó a su bote que fuese a la goleta, perteneciente a la dicha Compañía, para que informase del propósito del dicho Carr; y entre tanto llegaron a bordo John Augur y George Rounsivil, presentes en el banquillo, James Matthews y John Johnson, quienes pidieron a este declarante que fuese a bordo de la goleta, lo que hizo, donde Phineas Bunce, ahora muerto, recibió al declarante en el costado, donde este declarante preguntó al dicho Bunce por qué razón no se estaba preparando para zarpar como el resto; a lo que por toda respuesta, Bunce, cabecilla de los amotinados, pidió a este declarante que bajase a la cámara, y una vez allí le pidió que se sentase con él; y seguidamente el dicho Bunce dijo a este declarante que era su prisionero; y al punto Dennis Macarty, ahora en el banquillo, puso una pistola en el pecho del William Greenaway declarante, y le dijo que si decía una sola palabra era hombre muerto; y el dicho Phineas Bunce dijo a este declarante que era mejor que se estuviese tranquilo, porque la mayoría de la gente de la balandra Mary estaba con él, como algunos que tenía allí a su lado. Y entonces el dicho Phineas Bunce, con otros amotinados, fue a la balandra Mary la tomaron. Pero este declarante no puede precisar los nombres de los que estaban con Bunce, dado que era de noche. Después el dicho Bunce, y los acusados ahora en el banquillo, salvo John Hipps, desembarcaron al señor James Carr, Richard Turnley, Thomas Rich, John Taylor y John Cox en Cayo Verde, en una isla deshabitada, y aprestaron el bote para llevar a este declarante también; pero entonces Bunce dijo que este declarante era bermudiano, y por tanto capaz de volver a bordo a nado; por lo que encerró a este declarante, y saqueó su nave, no dejándole, para dirigirse a donde fuese, más que una pequeña cantidad de harina y tasajo, y obligando a este declarante a no salir de Cayo Verde hasta 24 horas después de haber partido ellos; sin embargo este declarante quiso salir para Providence a la mañana siguiente, y cuando ya había emprendido el viaje avistó a los dichos amotinados y piratas, algunos de ellos ahora en el banquillo, los cuales fueron tras él, por lo que este declarante regresó a Cayo Verde y llegó a la playa, desde donde vio a los dichos piratas y amotinados cortar el palo de la nave de este declarante, y seguidamente dirigirse a tierra para prenderlo, según infirió este declarante, por lo que este declarante huyó a esconderse de ellos en el dicho cayo. Entonces la gente abandonada en la nave fue a tierra, y dijeron a este declarante que los piratas la habían desfondado, habían dejado a la deriva la yola, y de Cayo Verde los dichos piratas se habían dirigido a la isla de Stocking, donde los recibieron los españoles, que los apresaron y pusieron en tierra.